Barcelona. Es una de las ciudades más cosmopolitas y completas del Mediterráneo, y en ella se puede pasar de disfrutar de sus playas a pasear por sus calles cuya arquitectura se alza como uno de los puntales del arte moderno. Artistas, diseñadores, modistas y bohemios se dan cita en barrios como el Borne, situado al oeste de Las Ramblas, donde se pueden encontrar algunos de los establecimientos icono en moda tanto nacional como internacional.
Amsterdam. Una de las ciudades más liberales del viejo continente, es también una de las que con mayor afán impulsa la moda. La calle Leidsestraat, equivalente holandés de Oxford Street, permite pasear por las mejores boutiques del país al tiempo que se disfruta de los paisajes y canales de la ciudad. Cerca de ella se encuentra Kalvertoren, un lujoso y amplio centro comercial en el que encontrar las últimas tendencias en moda y glamour.
San Francisco. Desde que diera origen en su día al movimiento hippie no ha dejado de reivindicar tendencias en moda. Su multi-variedad de estilos favorece la diversidad de sus barrios. Si en Union Square se dan cita los amantes de las tendencias más exclusivas, en The Haight se podrá encontrar la moda de carácter folk y retro.
Tokio. Admirada por los fetichistas de la informática y las nuevas tecnologías, es una de las ciudades con mayor presencia en la industria de la moda. En Tokio existen tantas tendencias y formas de entender la moda como tokiotas hay. Aquí la mezcla y el atrevimiento son parte inherente a la moda, factores sin los cuales es difícil entender el ritmo de la ciudad. Las propuestas se reinventan y se adaptan; el gótico pasa a ser neogótico, y el punk, ciberpunk.
Berlín. La capital de Alemania proyecta un aire de creatividad y tolerancia a las nuevas propuestas único en el mundo. Hay una palabra que define la cultura berlinesa en lo que a moda se refiere: fusión. Desde la caída del muro, Berlín ha acogido las propuestas del resto del mundo con los brazos abiertos, y lo ha hecho integrándolas en su concepción de cultura urbana, donde la procedencia, la ideología o el estatus no marcan la línea. Se ha convertido por méritos propios en una de las más originales referencias en cuestiones de moda gracias esta concepción del streetstyle.
Estocolmo. El núcleo urbano de Estocolmo se asienta sobre 14 islas distintas en la desembocadura del lago Mälaren. Con este desarrollo urbano tan especial, no extraña que estemos ante una de las capitales más particulares y trendies del mundo. Es uno de sus distritos, el Sofo, el que con mayor ímpetu ha sabido reunir lo mejor de las tendencias de moda. Antes un barrio obrero, el Sofo se ha reconvertido para ser hoy la zona más vanguardista, kitsch y multifacética de la ciudad, lugar de encuentro de artistas y virtuosos, de adictos a la moda más actual y de incondicionales de los estilos retro de los años 60 y 70.
Shanghai. La ciudad más occidentalizada de Asia alberga una población de más de 18 millones de habitantes. Para las grandes marcas, Shaghai es el necesario primer paso para entrar en el mercado chino. Por eso, desde hace años, se han asentado en ella muchas tiendas de las firmas más exclusivas. Esto ha impulsado a su población, especialmente la más joven, a adquirir hábitos de compra relacionados con el mundo de la moda, dedicando muchas horas al mes al shopping.
Amberes. Si algo sorprende al visitante es la gran cantidad de tiendas de moda disponibles para tratarse de una ciudad de tamaño medio, con no más de 500.000 habitantes. La explicación radica en que aquí se halla la Hogeschool Antwerpen, una de las más prestigiosas academias de moda del mundo, donde terminaron sus estudios los llamados “6 de Amberes”, 6 diseñadores de fama internacional que hicieron de esta coqueta ciudad belga uno de los referentes del mundo de la moda. La Alta Costura es por tanto uno de los motores económicos de Amberes, y gracias a ello se pueden encontrar muchas zonas dedicadas al sector en la ciudad, como el “Meir”, principal bulevar comercial de la urbe, donde se congregan las firmas más exclusivas y demandadas.
Sydney. El respeto por las costumbres aborígenes y su integración en la cultura de moda de la ciudad son uno de los rasgos definitorios del estilo Sydney, donde se encuentran algunas de las zonas comerciales más variopintas y enriquecedoras del mundo. Destacar el barrio de Paddington, con William Street y Oxford Street. Estas calles vertebran el barrio comercial por excelencia de la ciudad, donde se dan cita las mejores boutiques y los comercios de algunos de los diseñadores australianos más ilustres.

1 comentarios:
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